El sur de Francia y el norte de España son dos de las zonas más visitadas durante las vacaciones de verano e invierno. Los Pirineos son un gran fondo natural en el cual podemos extraviarnos por varios días, permitiéndonos conseguir algunos de los más hermosos recuerdos de viaje. Es así como las fotografías que se toman en la región pueden convertirse en preciosos pósters decorativos para el hogar, y en un excelente recordatorio del viaje.
Lo primero, y prácticamente lo más importante, es lograr una buena fotografía o imagen que sea representativa del momento. ¿Qué hace único al viaje? ¿ Cuál es la experiencia que desea mostrarse y eternizarse en el póster?
La imagen que se seleccione (que muy posiblemente será una fotografía de algún entorno natural o momento especial con los seres queridos) debería mostrar con claridad lo que sucede. Es decir, debería tener una excelente resolución, un buen color, y estar bien configurada. Lo mejor siempre es usar un software de edición de imágenes para mejorar la calidad de la fotografía en cuanto a color, forma y contraste.
Lo segundo sería lograr una buena impresión. Lo mejor es elegir un papel de alta calidad, que sea resistente y que tenga un buen gramaje. Un papel fotográfico mate también es una excelente alternativa. En este sentido, lo ideal es acudir a una imprenta profesional que sepa tratar la imagen, para no saturar colores y lograr el resultado final que se busca.
Lo último es enmarcar la imagen impresa, para que pueda lucirse en el hogar, en la tienda o donde se desee. Un marco minimalista de un color neutro y un vidrio protector antirreflejo es la decisión correcta. Por lo demás, el póster no va a ser muy grande, así que sería conveniente guardar las proporciones.