La música por sí sola no llega a generar ningún tipo de emoción. Ella está muy ligada a las vivencias de cada persona y sus características, llegando a repercutir en la mente de los individuos, sus emociones y espíritu. Al llegar a la fibra más intima de las personas, permite que se alcance un nivel perfecto de bienestar y mucha felicidad, así como transmitir distintos estados de ánimo que hacen liberar la función tanto intelectual, afectiva y/o emocional.
La música es una manera de existir y es a través de ella que se puede expresar la vida, siendo un medio que puede estimular las emociones más positivas como lo son la felicidad, el bienestar, la comunicación y la alegría, entre otros, permitiendo de esta forma que se logren estrechar lazos entre los seres humanos.
De cierta forma, las canciones llegan a provocar recuerdos y sentimientos que, sin importar el estado emocional de la persona, pueden ofrecer una gran paz interior. Así mismo se ha podido comprobar que escuchar buena música ayuda en el fortalecimiento del sistema inmunológico, lo cual viene a traducirse en una mejor salud.